Nuevo gobierno, ¿otra educación?

Por Alejandro Castro Santander

Luego de confirmado un nuevo gobierno nacional, necesitamos hacer un esfuerzo para recordar las innumerables promesas acerca de los distintos aspectos que hacen a la vida de los ciudadanos. La educación es uno de esos temas que, más allá de que la población no lo considere prioritario (entre diez temas ocupa actualmente el octavo lugar), sabemos de su trascendencia no sólo para el desarrollo personal y social de los chicos sino también de toda una nación.
Muchos diagnósticos y muy pocas coincidencias según quién se perjudica o quién se beneficia, pero, la realidad muestra a nuestro país con resultados que ponen en evidencia su deficitaria educación escolar. Tanto las pruebas internacionales (PISA) como las realizadas en nuestro continente (TERCE) nos están diciendo que nuestros estudiantes no están aprendiendo lo suficiente y que aquellos países de la región que antes no estaban bien hoy, con la innovación educativa pertinente e inversión inteligente, van cumpliendo con sus objetivos formativos.
Sabemos que para salir de la pobreza se debe tener acceso a la educación, pero no de cualquier forma, sino de calidad. Eso significa terminar los dos ciclos obligatorios, pero nuestra realidad indica que sólo 44,7% de los jóvenes finaliza el secundario y muchos de los que lo hacen carecen de muchas de las competencias necesarias para ingresar y permanecer, no sólo en los estudios superiores, sino también en un mundo del trabajo cada vez más competitivo. Extendiendo la mira, necesitamos contar con la familia y con los mejores docentes, ya que no se puede ofrecer calidad educativa sin docentes de calidad.
En conclusión podríamos decir que una sociedad, a nivel político o ciudadano, para la cual lo educativo no es prioritario, es una sociedad condenada a la violencia y al atraso de todos sus ámbitos. Para superar esto es necesario, como mínimo, el replanteamiento de las políticas educativas actuales y un proceso de alfabetización para aquellos políticos y profesionales que vienen liderando estos procesos, ya que, de lo contrario, no es posible pensar en otro tipo de educación.
Ya hemos realizado demasiada cosmética superficial con la escuela; es hora de programar una profunda cirugía, no sólo para alcanzar la calidad, sino también la credibilidad de todo el sistema educativo argentino. Si el lema que muchos deseamos es el del cambio, la buena educación produce el mejor cambio posible: buenas personas y los mejores ciudadanos para un mejor país.
Podemos, ¿queremos?
*Psicopedagogo institucional, docente, investigador, escritor.

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Julio César Carozzo Campos

Julio César Carozzo Campos

Fundador y presidente del Observatorio. Past Decano Nacional del Colegio de Psicólogos del Perú. Autor de numerosos libros y artículos sobre la convivencia publicados en Nueva York, México, Costa Rica y el Perú.
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