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La educación para vivir en convivencia tiene el propósito de preparar a los niños, niñas y adolescentes, para un comportamiento ciudadano responsable, comprometido y solidario, capaz de mejorar las penosos condiciones sociales que muestran las autoridades de todo nivel y la generalidad de los adultos de nuestra cultura. Para cambiar los modelos de corrupción hace falta educación y no solamente castigo y represión. Las escuelas deben recibir el máximo soporte económico y humano para que puedan cumplir cabalmente el objetivo de transformar nuestra sociedad con las nuevas generaciones provenientes de las escuelas, por eso decimos que los niños son el presente y hay que brindarle lo mejor de nosotros.

Como lo comentara en el facebook una de nuestras visitas, los padres de familia también deben ser parte importante en la constitución y funcionamiento de la Convivencia Democrática. Cuando se afirma que deben participar todos los agentes de la comunidad educativa quedan incluidos los padres de familia o apoderados así como también el personal administrativo y de servicio de la escuela. Se aconseja, incluso, que llegado el caso se debe convocar a los representantes de la comunidad. Todos con voz y voto.

¿Una práctica de Convivencia Democrática sin la participación de los estudiantes puede ser exitosa? Todos los estudios señalan que la participación de los estudiantes es la única garantía para el éxito del clima democrático que se debe implantar con un programa de Convivencia Democrática. Los responsables de este tema siguen renuentes a darle una auténtica participación a los estudiantes y pretender dirigir lo que deben hacer los estudiantes. La Directiva del MINEDU debe dar una clara muestra de respeto a la representación y participación de los estudiantes en la gestión y construcción de la Convivencia Democrática.

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Queremos renovar nuestra propuesta de que las medidas correctivas que se proponen en el Reglamento para quienes incurran en actos de violencia e incumplan las normas de convivencia que se apruebe, deben ser aplicables para todos los agentes educativos y no solamente para los estudiantes. De hacerse esto así, se estaría distorsionando  el espíritu de equidad e igualdad que se propugna en la Convivencia Democrática, olvidando que también los docentes, directivos y padres de familia deben aprender a convivir. La esperada Directiva debe ser clara en este aspecto. 

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Como se sabe, todavía se está a la espera de que la Ley 29719 y su Reglamento entren en vigencia plena vigencia. Esto se debe a que el MINEDU los mantiene  hasta que se emita una Directiva que señale como será la aplicación de la norma y quienes serán los responsables de  organizar e implementar el Plan de Convivencia Democrática. Esta argumentación podría entenderse si la ley y el Reglamento no trataran ese asunto, lo que no corresponde a los hechos. Entonces, ¿porque el de esta Directiva? Y estamos a mas de dos años de la aprobación de la Ley y a mas de un año de la aprobación de Reglamento. ¿Porque este burocratismo mientras los niños, niñas y adolescentes sufren de maltrato y bullying en las escuelas?

[gview file="http://observatorioperu.com/NOTICIAS%20EN%20PDF/Observatorio-UNA%20DIRECTIVA%20PARA%20QUE.pdf"]

Puede ver la lista de participantes en el siguiente link: http://www.transformacion-educativa.com/index.php/sobre-el-cte/12-congreso-internacional-de-transformacion-educativa/59-invitados
El Observatorio estará representado por su presidente, el Dr. Julio César Carozzo Campos.

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Seguimos recibiendo consultas y quejas de los psicólogos que trabajan en el área educativa. La situación de estos profesionales es preocupante tanto por el maltrato profesional que sufren como por la inestabilidad laboral en la que se encuentran.
Sobre su rol profesional, la Ley 29719 los define como profesionales destacados en el diseño y construcción de la convivencia democrática en las instituciones educativas, lo que debe ser inmediatamente puesto en práctica, asignándoles un actualización salarial acorde  a la importancia de su función. La propia Ley y el Reglamento se convierten en soportes para su estabilidad laboral, de suerte que no solo deben mantenerse firmes en su puesto laboral, sino que además se les debe trasladar al espacio laboral que la Ley le ha asignado. El Observatorio continuará bregando para la consecución de esta reivindicación para los psicólogos educativos.