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SER  PSICÓLOGO

La vida y la salud, los mayores derechos que tienen las personas, son inseparables de la psicología. Esto es acaso la explicación para que los psicólogos cuenten con la más grande  competencia en el dominio de su conocimiento. Todas las personas se sienten competentes para dar opiniones y hasta lecciones sobre la personalidad, las emociones, el carácter, la inteligencia y los sentimientos de los niños, los adolescentes y hasta de los adultos. También han incursionado en los aspectos anormales de las personas y están preparados para perorar sobre la delincuencia, la drogadicción, la corrupción y otras desviaciones de la personalidad.

Nada de esto debe extrañarnos porque resulta que todo aquello que configura su conocimiento es producto de su propia experiencia y de la de su entorno, con la cual no se disocian nunca, como suelen hacerlo los estudiosos de la ciencia psicológica que se preocupan por abstraer de la realidad todo lo relacionado con los fenómenos psíquicos y terminan instalándose cómodamente en ese plano y se  distancian completamente de la propia realidad de donde provienen sus conocimientos  que es el lugar  de donde debemos seguir recogiendo los nutrientes que han hecho de la psicología la disciplina que promueve la transformación de la persona y la sociedad.

En tanto la psicología y los psicólogos se distancien de la realidad social concreta, su utilidad se esfuma y deviene en herramienta de sujeción y entumecimiento. Como decía César Vallejo, “el arte viene del pueblo y va hacia él”, la psicología difícilmente puede renunciar a la simbiosis del individuo con su marco social histórico, pero resulta que hasta ahora la ciencia psicológica está haciendo muy poco por el hombre, interesada como está de la psicopatología y una peligrosa tendencia a la tecnología conductual.

Es cierto que hemos crecido mucho, pero siempre con Vallejo, “hay hermanos mucho por hacer”, y mucho por reconstruir.

EL COLEGIO SOMOS TODOS

FELIZ DÍA DEL PSICÓLOGO

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La prensa a difundido profusamente la noticia de que un grupo de estudiantes del Colegio Coronel Bolognesi de Tacna acosaron a una profesora haciéndole bullying.  Una vez más debemos apelar a una repetida aclaración: el bullying es una acción de violencia entre pares, entre iguales. 

Otras manifestaciones de violencia que se suceden en la escuela no tienen porque identificarse con el bullying (que ocurre entre estudiantes) y deben ser señaladas como violencia escolar, la misma que comprende una muy variada gama que involucra a los agentes educativos.

Los medios de información deberían consultar con los profesionales que conocen el tema para poder contribuir a orientar mejor a toda la comunidad, incluyendo a los estudiantes.

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El centro escolar es un escenario de socialización en el que los alumnos deben aprender las competencias necesarias para relacionarse con los iguales y los adultos. En este aprendizaje juega un papel muy importante el control de los impulsos; habilidad emocional ésta que es ...
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PONCE – En momentos en que se debaten en la Isla temas como la pena de muerte y las violaciones a los derechos civiles, la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) reunirá a un prominente grupo de expertos de Colombia, España, Perú y Portugal, especialistas en psicología social, antropología, filosofía y medicina forense, para dialogar a profundidad sobre las amenazas a nivel global que enfrentan los derechos humanos.

El Segundo Congreso de Derechos Humanos: Derechos humanos ante una sociedad globalizada, pautado para el 23 y 24 de abril, en el Museo de Arte de Ponce, abrirá el debate en torno de los diferentes tipos de violaciones a los derechos humanos, en el contexto de la globalización.

Según el presidente de la PUCPR, doctor Jorge Iván Vélez Arocho, la Universidad tiene la responsabilidad de abordar temas con autoridades de destaque mundial en beneficio, no sólo de los estudiantes, sino para aportar a la formulación de política pública para la protección de todos los puertorriqueños.

Uno de los expertos más prominentes del Congreso es el doctor Nuno Duarte Vieira, presidente del Instituto Nacional de Medicina Forense de Portugal, de la Academia Internacional de Medicina Legal y del Congreso Europeo de Medicina Legal. El doctor Duarte Vieira, es un experto en medicina forense especializado en catástrofes y guerras, y se ha destacado como autoridad en violaciones de derechos humanos, crímenes de guerra y de los derechos de las mujeres en los países en conflicto.

Otro ponente será Edgar Barrero Cuellar, psicólogo social de Colombia, magister en Filosofía, profesor universitario, investigador y escritor en las áreas de psicología social, las representaciones sociales, la guerra psicológica y la violencia política.

También se une al Congreso, Graciano González R. Arnaiz, doctor en Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid y vicepresidente del Centro Iberoamericano de Ciencias, Tecnología y Sociedad. Participa, además, la antropóloga Fanel Guevara Guillén, experta en temas de impacto ambiental, gestión de conflictos y comunidades campesinas y especialista en programas de desarrollo rural y social.

De Puerto Rico, participará, el doctor Salvador Santiago, director de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), para disertar sobre las violaciones a los derechos de los adictos.  Además, de la PUCPR el sacerdote Segismundo Cintrón, especialista en teología y profesor de la Institución hablará sobre el enfoque religioso.

El Congreso durará dos días y está abierto para profesionales, estudiantes y público en general. El mismo es acreditado por el Colegio de Trabajadores Sociales para 10 horas de educación continua para sus colegiados. El precio de inscripción es de $100 para profesionales y $75 para estudiantes. (CyberNews).

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Casi es universal la coincidencia que los autores de las normas legales tienen sobre la imposición de la expulsión de los agresores en el bullying en los casos extremos. Los abogados no tienen más interés que regular las relaciones de los individuos de acuerdo a ciertos cánones impuestos por la cultura y el de determinar sanciones cuando se transgredan tales normas reguladoras, sin que cuente para nada la existencia de factores sociales de riesgo que condicionan respuestas distintas a la uniformidad comportamental exigida frente a una realidad empeñada en discriminarnos por razones económicas, culturales, religiosas, de género, étnicas, intelectuales, educativas y generacionales, por señalar las más relevantes. De hecho, entonces, no hay una consonancia entre lo que se demanda y lo que se ofrece, pero aún así hay que mostrar una conducta social que la cultura de la elite impone.
En principio y por principio, la expulsión no debe existir como figura punitiva porque no reeduca a nadie, antes más bien, lacera la autoestima y la dignidad del individuo que queda estigmatizado y marginado de la oportunidad de ejercer su derecho a la educación. Claro está que existen casos, pocos pero existen, en los que los agresores se muestran reacios a toda acción educativa y correctiva y no dejan de convulsionar el entorno escolar con sus acciones de violencia.  En estos casos ¿que es lo que se aconsejaría hacer? El punto está abierto al debate, pero creemos que debe considerarse la constitución de un centro de atención psicosocial y psicoeducativo, integrado por profesionales de varias especialidades, que asuman un trabajo especializado de resocialización y reinsersión con los estudiantes agresores y su familia y la participación de sus profesores.
Si solo se cumple con la sanción de expulsión de la escuela, se convierte al estudiante (niño, niña y adolescente) en un paria estigmatizado que seguirá agrediendo a otros compañeros hasta que finalmente se le abandone a su suerte. ¿Y por que sigue agrediendo y siendo violento? ¿Porque es tan necio de no corregirse  y aprender del castigo? La respuesta es más sencilla de lo que parece: no se le ha prestado ayuda especializada para superar sus conductas que alguna vez el sistema social le enseñó. Sobre estos aspecto la Ley es también muda e insensible porque no está dentro de los alcances de su disciplina  enterarse el porque de los comportamientos de los individuos.

La creciente tendencia a judicializar los casos de violencia escolar ignorando las bondades de la educación para la convivencia, nos llama a reactualizar nuestra posición frente a la primera medida de este tipo.