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En este trabajo de revisión se pretende diferenciar el maltrato entre iguales de otras conductas agresivas y perturbadoras en el contexto escolar; conocer la frecuencia del maltrato entre iguales en el contexto escolar; y establecer el perfil de la víctima, del agresor y del espectador para conocer mejor la naturaleza del maltrato escolar. Por último, se plantea el estado actual de los programas de prevención e intervención relacionados con este tema....

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La violencia social, que como el bullying no es nueva en nuestra cultura,  siempre fue empleada para castigar a quienes ponían su cuota de desacato, transgresión y protesta contra las normas legales que regulan las relaciones de los individuos. ¿De los individuos? ¿O del Orden con los individuos? Esta violencia estructural siempre fue sacralizada, aún cuando con ella se cometieran todo tipo de excesos y abusos en nombre del bienestar que toda sociedad necesita, como se sigue diciendo hasta hoy.

Esta violencia social se expresa a través de las instituciones sociales y es así como entra a las familias y a las escuelas con el visto bueno del Orden Social, porque gracias a ella –lo  reconocen hasta las propias víctimas de estos maltratos- se han formado  individuos de provecho e irreprochables ciudadanos. Los castigos recibidos en el hogar y en la escuela, fueron claves para que mantuvieran una actitud recta en la vida.

Tiempo después la violencia llega al cine y a la pantalla de la televisión, esta vez promocionada como un estilo de vida del que difícilmente los individuos podemos sustraernos. La cultura de la mass media no deja fuera de este dominio a nadie, porque incluso los niños resultan ser el auditorio preferido de esta pedagogía de la violencia a través de los cartones y programas infantiles rebosantes de abyección y truculencia. Es el momento en que la violencia social se nos impone como un hecho normal y hasta natural, tan consustancial a los individuos que apenas podemos controlarla. El advenimiento de los videos juegos, que están dirigidos a los niños y jóvenes como bien se sabe, han hecho posible que cada uno de ellos administre virtualmente todo tipo de armas y las utilice para liquidar a otros individuos en medio del desenfreno emocional que produce alcanzar el éxito a través de la destrucción masiva de individuos latinos, negros o asiáticos reconocidos como enemigos por imposición cultural. Es el turno de lo subliminal y simbólico en el condicionamiento de la violencia como palanca del éxito social.

En el marco de una realidad fascinada por todo tipo de violencia,  el sistema se toma la libertad de dictar normas que sirven para invisibilizar  formas de violencia  (mobbing, bullying y violencia familiar) porque no las trata como corresponde; sataniza aunque sea de palabra otras formas de violencia de las que se sirve (corrupción y criminalidad) y se reserva para si el uso exclusivo  de aquellas que le permiten su perpetuación (la violencia estructural).

El bullying, como una forma de violencia sustentada en relaciones de inequidad y abuso, necesita ser explicado desde dimensiones que estén más allá de la individualidad del alumno y de las particularidades de la escuela. Nos preocupa también  el hecho que son numerosos los padres de familia que se muestran más interesados por los aprendizajes de sus hijos antes que por el clima institucional, ajenos a las condiciones de violencia presentes.

DEL CUSCO A NEWTOWN

Estos penosos y trágicos sucesos que han conmocionado a la colectividad nacional son posibles  entenderlos mejor si los analizamos dentro de un contexto social e histórico, lo que remarcábamos líneas arriba. Pero no, se ha procedido  hacer lo de siempre, lo que el interés y  la miopía les aconseja: apelando a un grotesco malabarismo verbal concluyen que los casos en mención han sido provocados por jóvenes psicológicamente enfermos, afectados por accidentes biológicos o genéticos, y también por la infaltable negligencia de sus familias que descuidaron a sus hijos.

¿Es que la facilidad de acceder a todo tipo de armas y sentir sensaciones de poder con ellas en la mano es un accidente genético? ¿El poseer un inagotable arsenal de conductas agresivas y violentas contra otros individuos responde a un patrón genético?  ¿El saber en que momento y contra quién emplear la violencia es un rasgo innato e inherente en los individuos? ¡Por favor¡

La violencia que percibimos en las escuelas, y que nos asombra porque  está preñada de componentes de crueldad y desprecio por la vida, es la misma que advertimos cotidianamente en el escenario social y en los noticieros televisivos, por eso no cabe  sentirnos turbados porque los jóvenes actúan con tanta  crueldad e indiferencia. Tampoco es para creer  que esta formas de violencia son las peores, sino pregúntenles a los cristianos de la Roma imperial sobre la persecución que contra ellos desató  el emperador Nerón, o a los habitantes del Medioevo que opinión les merecían las abominables persecuciones de la Santa Inquisición; y más próximos aún que opinión guardan los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki y los campesinos vietnamitas que recibían diariamente toneladas de bombas de napalm. Todos estos casos de horror fueron realizados  a nombre del Orden Social y no por mandatos de un psicópata. Difícil paralelizarlos y más difícil aún es afirmar cual fue peor. No pensemos entonces que la violencia que hoy presenciamos es la mayor y peor de las que hemos conocido o experimentado. Pensemos que la violencia que comentamos es una excresencia social que debemos rechazar pero, sobre todo, debemos eliminar, para lo que hace falta que exijamos que el sistema social deje de seguir burlándose de nuestra inteligencia y de nuestro candor inventando excusas sobre lo que ocurre en las escuelas para mantenernos conformes.

En cuanto a lo sucedido en la ciudad del Cusco,  dos hermanos han sido acusados de asesinar a un estudiante de 17 años, que luego de ser ultimado de un machetazo fue degollado y recibió cortes inexplicables en la espalda. Una versión periodística recogió la declaración del jefe de la policía que calificaba el caso de bullying. ¿Bullying? La característica más sobresaliente en el bullying es que la víctima teme la presencia del agresor y hasta las condiciones que anticipan su probable encuentro con él lo alteran psicológicamente, de allí su pánico para asistir a la escuela y las conocidas somatizaciones que enuncia como pretexto para no asistir a clases. En este caso, las informaciones periodísticas consignan que la víctima fue a casa del agresor a estudiar y terminó muerto.

En segundo lugar es preciso que se distinga entre el acoso escolar y el bullying, lo que no se hace regularmente y suele llevarnos a equívocos peligrosos. Hablar de acoso escolar es referirse a episodios de violencia, maltrato y hostigamiento que provienen de uno o mas compañeros de clases, o de otro salón de clases e incluso de los docentes, pero que se suceden aisladamente como producto de situaciones coyunturales o contingentes derivadas de estilos relacionales ajenos a los buenos tratos. En el caso del bullying no hablamos de una situación de violencia sino de una relación de violencia, la que está dada entre pares a partir de un marco de convivencia escolar que se mantiene de modo regular durante un periodo prolongado como es la duración del año escolar. En este caso la relación de temor condicionada y reforzada regularmente hace que la víctima experimente malestar y temor aún cuando el agresor no esté presente y, además,  son suficientes condicionamientos indirectos y simbólicos para que provoquen pánico y ansiedad a la víctima. En el acoso el temor y la indefensión aparecen únicamente cuando están presentes las condiciones de maltrato, incluida la presencia del o los acosadores.

Determinar si el cruel asesinato del Cusco es consecuencia de una relación de abuso tipificada como bullying es una tarea de los especialistas y a ellos es preciso remitirse antes que lanzar opiniones superficiales e inconsistentes que abonan la tendencia de manosear el concepto y presentarlo como un hecho o acto de violencia incomprensible e irracional al que hay que imponerles sanciones drásticas. Por allí algún despistado ignorante de lo que es el bullying ha pedido que el legislativo promulgue una ley que castigue penalmente a los agresores a partir de los 14 años. La criminalización y la psicopatologización del bullying son las coartadas ideales que el sistema ofrece para colocar a  la comunidad lo  más lejos posible de las verdaderas causas de esta forma de violencia escolar, y en esa posición aceptar sin reproches ni culpa todo tipo de medidas represivas contra los agresores.

Sin embargo no es posible descartar la posible  existencia de respuestas atípicas a las previstas en las víctimas y agresores del bullying. Las víctimas, presas de una completa indefensión e indiferencia de su entorno por protegerlo, pueden  reaccionar con mayor violencia de la que cotidianamente reciben pudiendo llegar al homicidio o a infligir daños graves al maltratador. El agresor, por su parte, a sabiendas de la impunidad con que abusa de sus compañeros, puede incrementar desproporcionadamente sus actos de violencia y  llegar al homicidio o la inducción al suicidio (el caso de Amando Tood, por ejemplo)

¿PORQUE ESTAS CONDUCTAS DE VIOLENCIA DESMEDIDA?

La violencia social que los medios de información recrean a diario es inmoral e inhumana. Mediante este procedimiento han conseguido eliminar los límites de la tolerancia frente a la crueldad de la violencia morbosa, de modo tal que infinitas manifestaciones de violencia que cotidianamente se producen en los escenarios educativos son inexistentes, pasan inadvertidas  y no llaman el interés de nadie, ya que hasta las propias víctimas, seguras de su invisibilidad, no atinan a nada o minimizan la naturaleza de esa violencia que viven. Los medios están a la caza de formas de violencia que ameriten ser portadas atractivas para un público preparado para estos productos morbosos y a la opinión de los infaltables “expertos” en la comercialización del producto. De estos psicólogos habrá que ocuparse en algún momento, por que ahora existen temas de mayor interés e importancia.

Los medios de información se han convertido en auténticos apologistas de la violencia de todo tipo y los que conformamos el inmenso auditorio seguimos asistiendo pasivos a este curso virtual sobre indiferencia, insensibilidad, tolerancia a la violencia,  permisión a toda forma de abuso e inmovilidad. Todo un curso masivo de alienación. Curso  masivo  de duración indefinida del que nadie puede escapar porque está matriculado a él antes de que pueda balbucear alguna letra. Decía Wallon que los niños están frente a estímulos que aun cuando no los comprendan,  ellos no dejan de impactar e influir en su percepción.

Las repetidas matanzas contra escolares y docentes en centros educativos en los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países, ¿puede ser explicada a partir de  la existencia inevitable de algún desquiciado? ¿acaso no  podría tener su fuente en uno de los modelos más exitosos de los videos juegos que consiste en eliminar individuos mediante el empleo virtual de sofisticados armamentos que ponen a disposición de los niños? ¿ qué decir de la Asociación Nacional del Rifle, en USA, que defiende y alienta el empleo de armas en la ciudadanía? El maridaje de la violencia y la próspera  industria de armas es intocable y por eso es mucho mejor remitirse a otras vertientes para justificar la violencia escolar, las que pertenecen al enfoque psicopatológico y las del enfoque criminal, como lo señalamos con anterioridad.

¿Por qué, entonces, debe sorprendernos las conductas de violencia que realizan los niños y jóvenes si son las mismas que nuestra cultura propagandiza sostenidamente todos los días? ¿Por qué escandalizarnos de que los niños y jóvenes se esmeren en hacer las tareas como los profesores de la vida se lo enseñan? ¿Cómo reclamarles valores y sensibilidad si nada de ello existe en los medios de información y en nuestra cultura?

Es tiempo que dejemos de culpabilizar a los niños y jóvenes por aquello que es nuestra suprema y exclusiva responsabilidad.  Aprender a reconocer nuestras responsabilidades es una lección que les debemos a nuestros niños y jóvenes.

APRENDER A CONVIVIR

Como lo venimos sosteniendo,  trabajar los cambios que se imponen en los centros educativos demanda políticas educativas concretas y un decidido compromiso social por la educación escolar para procurar un adecuado clima de convivencia que remonte la precariedad de la que nos es conocida.

Por ejemplo, la cultura que comentamos nos ha enseñado que el castigo es algo de lo que no se puede prescindir si de veras queremos alcanzar una sociedad ideal, entendiendo por sociedad ideal aquella en donde nadie disiente de nadie ni de nada y la  obediencia es su valor más cotizado. Suscriben  a pie juntillas el consejo de Macchiavello que dictaba que “el gobernante debe ser temido antes que amado”, y en esa perspectiva es que se están demandando sanciones penales contra los estudiantes agresores, se instalan equipos detectores de metales en los colegios, colocan video-cámaras y demandan mayor vigilancia policial en los alrededores de los centros educativos. Todo ello con la seguridad de poder controlar la violencia escolar, sin que por el momento demuestren que les ha dado los resultados esperados: dos reflexiones sobre este tema, (a) lo que se busca es controlar las conductas y es probable que el endurecimiento de estas acciones lo consiga, y (b) de lo que se trata no es controlar las conductas de los individuos, sino educarlos para el ejercicio de comportamientos pro-sociales que hagan de la escuela un espacio de solidaridad y bienestar relacional. Se trata de cambiar el clima institucional, las normas de convivencia y relación interpersonal, y no solamente vigilar y sancionar.

La empresa educativa implica un proceso de enseñanza-aprendizaje destinada no solo a promover conocimientos y aprendizajes; sino también a desarrollar capacidades, actitudes y valores así como propiciar la formación de la identidad personal y social del estudiante en un contexto de interrelación constante y permanente de sus miembros dentro de una concepción educativa y ética, de calidad y de convivencia pro-social y democrática (Benites, 2012)

El Decreto Supremo Nº. 010-12-ED, Reglamento de la Ley 29719 en su Capítulo II, De la Convivencia Democrática en la Institución Educativa, estipula expresamente en su Artículo 5 que la Convivencia Democrática tiene como finalidad propiciar procesos de democratización en las relaciones entre los integrantes de la comunidad educativa, como fundamento de una cultura de paz y equidad entre las personas, contribuyendo de este modo a la prevención del acoso y otras formas de violencia entre los estudiantes. El Artículo 13 del mismo cuerpo legal puntualiza los procedimientos y medidas correctivas en el marco de la convivencia democrática y se prohíbe las medidas correctivas que constituyan actos de violencia, trato cruel, inhumano y degradante, incluidos los castigos físicos y humillantes, así como cualquier otra sanción que pueda poner en peligro la salud y el desarrollo integral de las y los estudiantes (Artículo 17) No conocemos que algo de lo aquí previsto se este aplicando en los centros educativos en procura de mejorar la convivencia en las escuela y postular a la disminución de toda forma de violencia escolar.

En el entendido que la realidad que se nos ha construido nos hace ver al Otro como un rival a quien hay que vencer y someter y nos hace creer que son las estructuras internas, fisiológicas, las que dictan nuestras normas de conducta emocional y relacional,  que hace de  nuestras vidas una competencia sórdida y confrontacional, el Observatorio sobre la Violencia y Convivencia en la Escuela reitera su preocupación por la ausencia de un compromiso frontal y formal de las autoridades educativas respecto al problema del bullying y los estragos que viene produciendo entre los niños y jóvenes y deplora la deficiente información sobre el tema que se suele emplear a través de los medios de información, en virtud de lo cual  hace un llamamiento a las instituciones civiles y profesionales, religiosas y gremiales, gubernamentales y no gubernamentales, a congregarnos en torno a la Mesa contra el Acoso en la Escuela, a partir de la cual se debe impulsar una gran concertación  para el bosquejo y ejecución de propuestas sociales y educativas contra el bullying.

                      Julio César Carozzo C.                                Luis Zapata Ponce

                              Presidente                                                Secretario

La exclusión es reconocida como uno de los más firmes componentes sobre los que se sustenta el acoso en la escuela. La exclusión no es un virus o una tara orgánica que hace  que  los  niños  y  jóvenes  practiquen  la  xenofobia  o  cualquier  otra  forma  de violencia contra sus pares y compañeros de colegio solo porque no son como ellos quisieran.

Difícil  que  la  escuela    pretenda  educar  en  inclusión  si  continúa  instruyendo  a sus alumnos en  exclusión.

Este magistral poema épico de Bertolt Brecht pone al desnudo las características de un sistema educativo profundamente exclusivo.
PREGUNTAS DE UN OBRERO QUE LEE
 
¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros se mencionan los nombres de los reyes.
¿Acaso los reyes acarrearon las piedras? Y Babilonia, tantas veces destruida,
¿Quién la construyó otras tantas?
¿En que casas de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?
¿A dónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China? Roma la magna está llena de arcos del triunfo.
¿Quién los construyó?
¿A quienes vencieron los Césares? Bizancio, tan loada,
¿Acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántida, la noche que fue devorada por el mar,
los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos. El joven Alejandro conquistó la India
¿El solo?
César venció a los galos;
¿no lo acompañaba siquiera un cocinero?
Felipe de España lloró cuando se hundió su flota,
¿Nadie más lloraría?
Federico Segundo venció en la guerra de Siete Años,
¿Quién más venció?
Cada pagina una victoria
¿Quién guisó el banquete del triunfo? Cada década un gran personaje,
¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias, tantas preguntas.
 

El presente estudio aborda la violencia escolar desde la perspectiva de los adolescentes, identificando factores intervinientes en su emergencia. Se utilizó una metodología cualitativa exploratoria enmarcada en la grounded theory, realizando entrevistas individuales y grupales a una muestra intencionada de 28 estudiantes de 11 a 14 años de...

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Se estimó la magnitud de la violencia escolar en las escuelas latinoamericanas y su incidencia en el desempeño de los estudiantes de primaria. Se analizaron características sociodemográficas del estudiante vinculadas al maltrato entre pares. Se utilizaron modelos...

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Se describen los resultados de la evaluación de efectividad de un programa destinado a disminuir la violencia escolar en 4 establecimientos municipales de la comuna de Recoleta, perteneciente a la Región Metropolitana de Chile. Se usó un diseño pre-experimental de preprueba-postprueba con un solo grupo. Fueron evaluados 677 estudiantes en 2006...

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El Observatorio sobre la Violencia y Convivencia en la Escuela, como todos, personas e instituciones, aspira a que el nuevo año que tenemos ad portas deje de ser una mera esperanza en los deseos de los que esperan algún cambio a la pesadilla de la violencia cotidiana de las escuelas, aún a  sabiendas de que  se trata de una tarea sumamente compleja. Por eso, al comprender lo  complicado de la situación, no podemos dejar de recordar  al inolvidable Mario Benedetti que decía “La esperanza  nos aguarda, pero en un abismo”, y sobre ello queremos reflexionar y declarar nuestra propuesta frente al bullying para el próximo año.

Muchos se han habituado a la idea de que los verdaderos cambios sociales, que se limitan a los hechos materiales, son obra de los gobiernos bien enrumbados, mientras que las transformaciones humanas son proezas personales que dependen exclusivamente de la voluntad de las personas. Entre ellas ha sido comprendida la preocupación del bullying, fenómeno que durante el año que culmina ha merecido un desborde de recomendaciones para su eliminación, todas ellas a tono con lo dicho líneas arriba: corregir a los agresores y demandar a los padres mayor control sobre los hijos turbulentos y disruptivos, para lo cual contarán con la ayuda de representantes simbólicos de la autoridad social. La falta de recursos económicos para invertir en educación es el otro argumento que se invoca siempre en estos casos y que todos reconocemos como legítimo.

No es nuestro propósito el de filosofar o especular sobre las dificultades del Estado en su obligación de atender y proteger los derechos a la seguridad física y psicológica que tienen los niños, niñas y adolescentes en las escuelas  y en la vida. Lo que creemos es que  el Estado debe priorizar la primera infancia, la niñez y la adolescencia e invertir los mayores recursos en  la educación de todos ellos, con lo que estaría cumpliendo a cabalidad  los mandatos constitucionales a los que esta obligado. Definitivamente  no sentimos que debamos sumarnos a las justificaciones que se esgrimen para seguir postergando indefinidamente la salud social, la calidad de vida y la seguridad de los estudiantes en nuestras escuelas.

Hace algunos años, la destacada educadora e investigadora ecuatoriana Rosa María Torres, que llegó a ser Ministra de Educación del Ecuador, afirmaba que si los hijos de los presidentes, de los ministros, de los  altos funcionarios del estado y de las empres as privadas,  de  la  alta  oficialidad,  de  los  diplomáticos,  etc.,  estudiaran  en  colegios públicos, otra sería la realidad de la educación pública. Pero como esto no es así, el Estado no ha mostrado nunca interés en mejorar cualitativamente la realidad de los centros educativos públicos, los que se tornan más precarios  en materia educativa y deviene en crisol de insatisfacciones, frustraciones y relaciones de violencia entre estudiantes y docentes. Esto no quiere decir que la violencia y el bullying existen sólo en la escuela pública, sino que es en ella donde el Estado tiene las mayores responsabilidades sociales y, al mismo tiempo, es en ella en donde expresa con mayor crudeza su insensibilidad.

Lo que Benedetti nos quiere decir es que la esperanza es un sueño lícito a condición que comprendamos que para materializarla se requiere asumir compromisos y acciones sociales como la decisión de poner un alto a la indiferencia del sistema que secundariza y maltrata lo más sensible de la comunidad social como son los niños y las niñas; con ello   elaborar y proponer acciones alternativas a las que mediante la inequidad se imponen inmisericordes contra nuestros   escolares y, finalmente, la voluntad de que todos los padres de familia se incorporen activamente al proceso educativo. La prédica de la esperanza, sin decisiones y acciones, son un señuelo para la inmovilización y el conformismo. Leía recientemente en un muro del facebook la siguiente sentencia que compartimos con todos ustedes: ¿Dónde mueren los sueños?. En un lugar llamado miedo.

Por tales razones, el Observatorio pone a consideración de la comunidad su agenda sobre lo que debemos trabajar el año 2013 para que las escuelas empiecen a ser un espacio de mayor seguridad para los niños, niñas y adolescentes:

  1. El gobierno central debe destinar los mayores esfuerzos económicos y humanos para que las escuelas de conviertan en instituciones que ofrezcan seguridad y bienestar a todos los estudiantes, docentes y padres de familia.
  2. El gobierno central debe participar activamente en la Mesa contra el Acoso en la Escuela, que se constituyó en el mes de Febrero del año 2011 a iniciativa del Observatorio y que fue suscrita por la 1ra. Vice Presidencia del Congreso de la República, la DITOE del Ministerio de Educación y por una representante del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Humano.
  3. El Congreso de la República debe modificar la Ley 23330, del Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud (SERUMS) para que se estipule que no menos del 50% de las plazas presupuestadas sean asignadas a centros educativos.
  1. El Ministerio de Educación debe programar una campaña de sensibilización y capacitación (no de información) a todo el personal docente y administrativo, quienes serán los más importantes agentes para el cambio que requiere la escuela.
  1. El Ministerio de Educación debe crear un Centro de Convivencia en la Escuela que se responsabilice de la elaboración, ejecución, control y evaluación de los programas de convivencia a implementar en todos los centros educativos del país.
  2. De acuerdo al mandato legal (Ley 29719 y DS 010-2012-ED)) los centros educativos deben contar con la presencia de por lo menos un psicólogo educativo, quienes al  igual  que  los  docentes  deben  ser  capacitados  en educación para la convivenci El Estado, en coordinación con los Gobiernos Regionales y Gobiernos Locales deben garantizar el cumplimiento de esta disposición legal.
  3. Según lo previsto en las disposiciones generales del Decreto Supremo 010-2012-ED, del 2 de Junio del presente año, es el Ministerio de Educación quien debe ocuparse de su ejecución, lo que no se está cumpliendo, pese a que la norma señala expresamente que la vigencia del Reglamento es al día siguiente de su aprobación. El Reglamento regula los pasos que deben seguirse para la implementación de la Convivencia en la Escuela y se hace impostergable que el Ministerio de Educación asuma esta responsabilidad.
  1. El Ministerio de Educación debe concertar alianzas con organismos civiles y profesionales para llevar adelante programas de investigación que permitan visualizar con mayor prolijidad los componentes del bullying, su dinámica y los recursos estratégicos para intervenirlo con mayor eficiencia.
  2. El Ministerio de Educación debe promover anualmente encuentros nacionales y regionales sobre el tema de la violencia y la convivencia en la escuela, los que deben convertirse en encuentros esencialmente participativos antes que discursivos.
  1. El Ministerio de Educación debe promover la publicación y difusión de estudios sobre el bullying y la convivencia, priorizando la elaboración de guías de información para estudiantes y padres de familia.
  2. El Ministerio de Educación debe concertar con los medios de información uncompromiso para el otorgamiento de espacios diarios para la realización de una campaña de sensibilización y orientación a la comunidad sobre el bullying y la convivencia (a través de mensajes, videos, viñetas, declaraciones de profesionales y líderes de la opinión, etc.)
  3. Los canales del Estado y del Congreso de la República deben contar con unaprogramación semanal sobre la Convivencia en la Escuela dirigida a toda la comunidad, la que debe estar a cargo de la Dirección del Centro de Convivencia en la Escuela.
  1. La Escuela para Padres debe convertirse es una actividad participativa y dedebate sobre temas concretos y con recomendaciones puntuales en donde se aprenda que hacer y no solamente saber. Su periodicidad debe ser mensual y comprometer a ambos padres de familia.
  1. El mes de Febrero debe estar destinado a la capacitación de docentes, directivosy funcionarios, los que deberán estar aptos para hacer ese mismo trabajo en estudiantes y padres de familia al inicio del año escolar 2013.
  1. Al inicio del  año  escolar  cada  UGEL  debe  tener  preparado  un  proyecto  de Convivencia en la Escuela aprobado por la Dirección de Convivencia en la Escuela, el mismo que debe empezar a aplicarse en cada uno de los centros educativos.

 Julio César Carozzo C.                      Luis Zapata Ponce

Presidente                                       Secretario

Tras revisar algunas de las principales explicaciones que se han dado al fenómeno de la agresividad humana...

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El estudio del fenómeno del bullying nos remite siempre a la familia de la víctima y del agresor. No estamos equivocados cuando se recomienda indagar las características de las relaciones familiares para relacionar lo que allí está ocurriendo...

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