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Sobre las opiniones vertidas en el Diario Correo del día 23 de abril

El diario Correo en su edición del Sábado 23 de Abril recoge las opiniones del Ministerio Público y de un psiquiatra sobre el tema del bullying.

Las opiniones de los profesionales entrevistados la respetamos pero no la compartimos en absoluto por encontrase muy apartadas de lo que constituye el problema y de la forma como debe abordársele. Se dice allí que los fiscales formularon dos propuestas: modificar la Ley (el Código del Niño y del Adolescente) y capacitar a los policías sobre el tema.

Conviene que se aclare que el bullying o acoso en la escuela no es un problema legal y menos aún policial, aunque podría alcanzar compromisos con ellas en algún momento sí, como hasta ahora, las instancias responsables de la estructura educativa siguen indiferentes al cuantioso costo social que viene produciendo este particular tipo de violencia en la escuela.

La existencia de una normatividad sobre el acoso y la convivencia escolar la hemos reclamado repetidas veces y, gracias a ello, existen en el Congreso de la República dos proyectos de ley, presentados por los congresista Yonny Lezcano y Alda Lazo, no obstante la legislación que se reclama no puede ser puramente sancionadora como es lo que se pretende en estos casos. Y no es que no se pueda actuar legalmente contra los responsables por ausencia de una norma expresa, como se invoca, ya que el bullying es una modalidad de violencia que afecta los derechos de las personas y su protección está prevista en la Constitución del Estado y en los convenios internacionales sobre los derechos de los niños, todos los cuales son vinculantes.

La idea de una norma expresa, para algunos especialistas del derecho, es  que allí se establezcan o identifiquen las acciones de acoso pasibles de sanción ¿penal?, y se disuada a los agresores bajo la amenaza de una sanción que podría incluir privación de la libertad. Basta solo una objeción a esta intención reguladora y puramente sancionadora: existen muchas formas de acoso y cada vez de descubren nuevas modalidades. Que se hará en estos casos: ¿se deja la decisión a la discreción  del Juez? Pero el Juez no es un experto en el tema del acoso y su decisión/sentencia podría devenir en un castigo secundario.

¿Qué se hará con el sancionado? ¿Se le expulsará del colegio? ¿Se recomendará tratamiento psicológico al agresor? ¿Solamente al agresor o también a su familia? ¿No será también agresor en el nuevo colegio en donde se matricule? ¿Nueva expulsión, nuevo tratamiento? ¿Dónde termina la cadena de estigmatización y daño a la persona?. La ley que esperamos es la que obligue a los centros educativos a que institucionalicen los Centros de Convivencia y su funcionamiento sea estable con la participación de los estudiantes, docentes, directivos y padres de familia; que se regule la obligación de capacitar a los maestros en el tema de acoso y la convivencia, lo mismo que a los padres de familia y a los propios estudiantes; de que los colegios se obliguen a brindar la debida seguridad a los estudiantes en el marco de un clima de bienestar y equidad relacional. Es decir, queremos una ley que obligue al buen trato, (¿Qué paradójico, verdad?) y estimule la promoción de la calidad de vida en la escuela.

La paradoja está en que la ley casi siempre está para señalarnos lo que no podemos hacer, nunca para lo que menester hacer, aún cuando no siempre sabemos lo que creemos que es bueno y menos aún lo saben los estudiantes, que se limitan a aprender mucho de lo que hacemos los adultos y, otra paradoja, por eso los castigamos.

En cuanto al papel que la policía puede jugar en el acoso, no se necesita ser muy imaginativo para concluir que es el de reprimir y aprehender a los agresores que no acaten la normatividad persigue los actos de acoso en la escuela. Como el bullying es una forma de violencia que se da fundamentalmente en la escuela ¿quiere decir que la policía ingresará a las escuelas para retirar y detener a los agresores?

Respecto a la opinión del psiquiatra, según la versión periodística, define al bullying como una enfermedad (¿¿??) donde prima la ley del silencio.Entiendo que su formación profesionaltan familiarizada a considerar enfermedad lo que no es salud, y viceversa, lo haya precipitado en esa calificación, pero el acoso en la escuela no configura una enfermedad, de ningún modo. Tampoco podemos decir que prima la ley del silencio, ya que en el bullying lo que prima es la relación de abuso e intimidación que un alumno acomete contra otro estudiante de modo intencional  con el ánimo de causarle sufrimiento y aprovechando la asimetría de poder existente entre ambos. Lo que se debe decir, en todo caso, en que las acciones de abuso se perpetúan gracias a la indefensión de la víctima que casi siempre guarda silencio y no denuncia a sus agresores, a la ley de silencio que domina en los espectadores y a la nula intervención de los docentes y padres de familia.

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Foro realizado en la FCCTP de la USMP con la participación de los congresistas Yonhy Lescano y Alda Lazo.
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